martes, 3 de marzo de 2015

Tu corazón en manos de Dios.

No puedes extraer el corazón de tu pecho, aquel que bombea sangre y mantiene con vida a tu cuerpo, pero si puedes, entregarle a Dios todo lo que ello representa, tus sentimientos, tus emociones, pues es precisamente estos elementos muy importantes lo que menos sabemos manejar, no diferenciamos la ola de información sentimental o emocional que nos viene día con día.

¿Hay alguna persona que te conoce más que tu creador?; ¿Tu padre? O ¿Tu madre? No, no hay una sola persona que sepa todo tu pasado, tu presente y tu futuro, no hay nadie que sepa que piensas, cuando lo piensas y como lo piensas, no hay nadie que sepa que sientes, que necesitas que quieres, nadie conoce a fondo tus sueños, tus intenciones, tus habilidades, nadie reconoce siempre tus talentos, tus virtudes, y muchos etcéteras más de factores que te describen. Conocer todo ello ya es un nivel sobrenatural.


Si te dijera, o pidiera, que pongas tu corazón en mis manos, yo no sabría qué hacer. Como actuar, ¡Qué nervios! No se me ocurre otra cosa más que esconderlo en un baúl y botar la llave, pero ese no es el fin, porque tu corazón no debería estar botado, escondido, sin aire, prisionero, temeroso, en oscuridad, y sin una salida. Lo mismo pasa con tus emociones en manos de algún mal administrador.
Yo soy la creadora de este blog, se cuál es su fin, se porque lo cree, sé que uso debo darle, yo elegí el fondo de pantalla, la organización de los ítems, y cuando veo que algún factor no me ayuda lo modifico, lo cambio o lo borro. ¿Quién es el administrador de tu corazón? Yo no sé quién es, pero permíteme tomar la libertad en decirte quien debería serlo; DIOS es tu creador, él sabe cuál es tu fin, sabe porque te creo, sabe tu propósito, él te eligió, la forma de tu cuerpo, tu forma de ser, él lo sabe todo, porque DIOS ES TU CREADOR, quien mejor para perfeccionar su obra sino el mismo autor, quien sabe cómo modificar, cambiar o borrar, lo que no ayuda al fin de lo creado.

Tus sentimientos son valiosos, pero es un valor que no puede pagarlo alguna persona, tu costo es elevado, pues vales la sangre de Cristo. Y ello es inimaginable de igualar, deja en las manos de Dios tu corazón, así nadie lo tomará, lo descuidaría ni lo arruinara. Dios sabe cómo obrar, solo permíteselo.


Lo mejor está por venir en tu vida. Bendiciones

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